Cómo funciona el test de CPS
CPS son las siglas en inglés de clics por segundo. Elige una duración —1, 5, 10, 30 o 60 segundos— y haz clic dentro del recuadro grande tan rápido como puedas. El tiempo empieza con el primer clic y, mientras corre, ves el tiempo que queda, los clics que llevas y tu ritmo actual. Al terminar, el recuadro deja de contar un instante para que un clic de más no empiece otra ronda sin querer.
El resultado final es una división sencilla: clics entre segundos. Cincuenta clics en diez segundos son cinco clics por segundo. Cuentan las pulsaciones del botón principal del ratón y los toques en una pantalla táctil. Con el recuadro seleccionado también valen las pulsaciones sueltas de Espacio o Intro; mantener la tecla pulsada cuenta una sola vez.
Mientras haces clic, nada parpadea en la pantalla: solo cambian los números. Así la prueba resulta cómoda de mirar incluso a mucha velocidad.
Qué duración elegir
- 1 segundo muestra tu velocidad máxima. Termina antes de que aparezca el cansancio y premia un buen arranque.
- 5 segundos es la opción habitual para comparar con amigos: lo bastante larga para que no gane la suerte y lo bastante corta para ir a tope.
- 10 segundos empieza a mostrar si aguantas el ritmo. Casi todo el mundo baja un poco al final.
- 30 y 60 segundos miden resistencia. Aquí cuentan más el antebrazo, la muñeca y el agarre que la rapidez del dedo.
Compara solo resultados de la misma duración. Un arranque de un segundo y una serie de un minuto son pruebas distintas.
Qué cambia de verdad el resultado
La técnica. El clic normal usa un dedo. Hay jugadores que tensan el antebrazo para que la mano vibre y el dedo golpee muchas veces: es el llamado jitter click. Otros alternan dos dedos sobre el mismo botón, el butterfly click. Y existe el drag click, en el que el dedo se desliza por el botón para que rebote varias veces. Cualquiera de ellas cambia el número mucho más que el ratón.
El ratón. Los botones se diferencian en recorrido, fuerza necesaria y en lo rápido que vuelve el interruptor. Una pulsación corta y ligera es más fácil de repetir. Un ratón demasiado grande o pequeño para tu mano complica el agarre, y eso se nota en las pruebas largas.
Postura. Apoya la muñeca y relaja el hombro. Hacer clic con el brazo en tensión parece más rápido unos segundos y luego se viene abajo.
Pantallas táctiles y touchpads. Tocar la pantalla del móvil es un gesto distinto a pulsar un botón, y muchos touchpads necesitan una pulsación firme o tener activado el toque. Los resultados de aparatos distintos no se pueden comparar.
Cansancio y calentamiento. La primera ronda del día rara vez es la mejor. Dos o tres rondas suelen asentar el ritmo; muchas seguidas miden sobre todo el cansancio.
Cuida tus manos
Las técnicas de clic rápido cargan mucho los dedos, la muñeca y el antebrazo. Haz pausas, estira la mano entre rondas y para si notas dolor, entumecimiento u hormigueo. Ninguna puntuación merece una lesión, y las técnicas que tensan todo el brazo son las que más daño pueden hacer si se repiten a menudo.
¿Soy yo o es el ratón?
Si el número es mucho más alto de lo que esperabas, o a veces aparecen dos clics donde pulsaste uno, puede que el interruptor esté gastado. Abre la prueba de ratón y haz clic despacio: un interruptor gastado se delata con dobles clics casi pegados. Si en cambio se pierden clics, prueba otro puerto USB o el cable en lugar del modo inalámbrico, y revisa la pila.
¿Quieres entrenar dónde haces clic y no solo lo rápido? El entrenador de puntería mide la precisión y el tiempo que tardas en acertar. Para los reflejos puros, prueba el test de reacción.