Revísalo en este orden
El drift, o deriva, es cuando el mando envía movimiento sin que nadie toque el joystick: el personaje camina solo, la cámara gira o el menú baja por su cuenta. Es una de las averías más comunes de los mandos, pero no siempre significa tirarlo. Antes de pagar una reparación, prueba estos pasos.
- Mídelo. Conecta el mando por cable o por Bluetooth, pulsa cualquier botón para que el navegador lo vea y lanza la prueba de deriva de arriba sin tocar los joysticks. La prueba muestra a qué distancia del centro se queda cada uno. Un desvío mínimo es normal: ningún joystick vuelve exactamente a cero, y los juegos ignoran valores tan pequeños. Hay drift cuando el desvío pasa el límite marcado en la prueba o cuando cambia sin que toques nada. En la prueba de mando ves además cada botón, gatillo y joystick con detalle.
- Descarta otros dispositivos. Un segundo mando, un volante o un joystick conectados a la vez pueden mandar sus propias órdenes al juego. Desconecta todo menos el mando que estás revisando.
- Mueve el joystick con ganas. Gira cada joystick por todo el borde, despacio, una docena de veces, y púlsalo hacia dentro unas cuantas. El polvo del sensor muchas veces se desplaza. Repite la prueba.
- Limpia alrededor de la base. Apaga el mando y desconéctalo. Echa ráfagas cortas de aire comprimido alrededor de la base del joystick mientras lo inclinas en todas direcciones. No eches líquidos dentro del mando.
- Actualiza el firmware. Los fabricantes publican actualizaciones a través de la consola, de una aplicación o de un programa para el ordenador. Una actualización no arregla un joystick gastado, pero sí un error de calibración.
- Calibra. Algunos mandos y algunas plataformas permiten recalibrar el centro. Más abajo verás dónde existe esta opción.
- Ajusta la zona muerta. Casi todos los juegos tienen un ajuste de zona muerta para los joysticks. Subirlo un poco oculta un drift leve. Si juegas a través de Steam, su configuración del mando también permite ajustar la zona muerta.
- Reparar o cambiar. Si el drift vuelve después de limpiar, el sensor está gastado. El módulo del joystick se puede cambiar, y en muchos mandos eso exige soldar. Lo hacen los servicios técnicos, y algunos mandos llevan módulos fáciles de sustituir. Los joysticks con sensores magnéticos no se desgastan igual, algo a tener en cuenta para el próximo mando.
En Windows
Windows conserva la vieja ventana de controladores de juego: busca «controladores de juego» en el menú Inicio para abrirla. Para algunos mandos ofrece un botón de calibración en las propiedades; para otros solo tiene una página de prueba. Los mandos de Xbox se actualizan con la aplicación Accesorios de Xbox, y Sony ofrece un programa para actualizar el firmware del DualSense en Windows.
En Mac
macOS no tiene calibración de joysticks propia. Prueba el mando aquí en Safari o Chrome, límpialo como se explica arriba y usa la zona muerta del juego o de Steam. Si el mando va por Bluetooth y hace cosas raras, elimínalo de la lista de Bluetooth y vuelve a emparejarlo antes de culpar al joystick.
En Android
Empareja el mando en los ajustes de Bluetooth y abre esta página en Chrome para hacer la prueba. Android no tiene calibración de joysticks en el sistema, así que la zona muerta del juego es el ajuste principal que puedes tocar. Si el drift solo aparece en una aplicación, revisa la configuración del mando dentro de ella.
En iPhone y iPad
iOS admite por Bluetooth los mandos de consola más comunes. Al conectar uno, aparecen sus ajustes en la aplicación Ajustes, pero sirven para reasignar botones, no para calibrar joysticks. Haz la prueba aquí en Safari y ajusta la zona muerta dentro del juego si la tiene.
Si también fallan los botones, la prueba de mando muestra cada pulsación. Para saber si el lento eres tú o el mando, prueba el test de reacción.